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Advertencia: el contenido de esta obra puede desencadenar una explosión de inspiración y motivación. Manéjese con precaución y favor de dejarse llevar por el impulso de emprender.

¿Alguna vez viste la película de "El Rey León"?

Específicamente la escena dónde Simba quería ir a ese lugar de sombras.

¿Te ha pasado lo que a Simba?, teniendo las ganas inmensas de querer saber que hay más allá de tu reino llamado empleo?

En esa zona de sombras, donde al parecer un puñado de Hienas la pasan medianamente bien.

Pues bueno, yo si fui a ese lugar más allá de mi empleo.

¡Renuncié!

Bueno, hice que me despidieran…
El objetivo era convertirme en inversionista en la bolsa de valores de Estados Unidos, ya tenía un par de años estudiando el tema.
Al principio y durante los primeros 3 meses me fue bien.
Pensando que me estaba convirtiendo un gran inversionista, aunque en realidad lo que estaba haciendo era swing trading, comencé a ganar en un par de semanas lo que ganaba en 1 mes de mi sueldo y solo trabajando 2hrs al día.
Comencé a tener más tiempo libre para mi, recuperar mi salud haciendo más ejercicio, visitando más a mis padres y por qué no, siguiendo la fiesta.

Al final de esos primeros tres meses, cometí uno de los peores errores que puede hacer alguien que se quiere dedicar al trading.


No colocar una orden limitada de pérdidas (Stop Loss)


Dejé una posición abierta de compra en el petróleo pensando que eso capultaría mi libertad económica.


Estaba confiado en mi análisis y estrategia, así que simplemente coloqué la orden de compra y me fui a dormir.

Al día siguiente, revisando mi celular, vi que tenía varios mensajes de mi broker, tenía dos opciones:

 

– Modificar la orden

– Agregara más fondos a la cuenta.

Diez mensajes fueron suficientes para darme cuenta que mi cuenta estaba en ceros.

Había perdido el dinero que me habían dado de mi liquidación , TODO, no separé ni una pequeña parte, todo es todo, fui “ALL IN”.

Corrí a ver la computadora para estar seguro, como si los mensajes en mi celular hubieran sido una broma pesada de mi broker.

Mi corazón agitado al mil, las manos me temblaban, comencé a sudar frío y al abrir mi cuenta, efectivamente descubrí que el balance era simplemente de cero.

Sin ahorros en ningún lado, 

Con tarjetas de crédito que pagar,

Y con un profundo sabor a fracaso, 

 

Sentí que poco a poco mi mundo se derrumbaba, me quedé ahí sentado mirando la pantalla de la computadora, sin saber que hacer, esperando que tal vez fuera solo un error, simplemente no lo podía creer, sin saber a quién contarle, a quién reclamarle, solo podía sentir lástima y vergüenza de mi.

Pero tenía que tomar una decisión rápida, pues los pagos de las tarjetas empezarían a comerme.
Mi ego, ya destrozado me impedía querer volver a un empleo, así que empeñe algunas cosas de valor que tenía.
Eso no sirvió de mucho, mis gastos eran altos y empeñar una cámara, un ipad y vender algunas joyas de oro no iba a ser suficiente.

Después de unos meses de estar en esa situación, con el ego destrozado, la confianza en mi por los suelos y sin saber hacer otra cosa más que ser un buen empleado (y mandar), regresé a los brazos de la iniciativa privada, otro empleo.

Encontré un trabajo que odie más que a mi mismo, lo único bueno era que ganaba más que en mi primer empleo, lo dejé a los ocho meses, me cambie de empresa, a otra en la que ganaba más que la anterior, la deje al año pues había nacido mi primera hija.

Conseguí otro empleo, que ganaba más que en el anterior, lo dejé a los 6 meses y finalmente, me volví a cambiar de empresa en la que volví a ganar más que en la anterior y hacía menos, había nacido mi segundo hijo.
Ningún empleo era de mi agrado, sabía que no pertenecía ahí, durante todo ese tiempo seguí tratando de emprender algo, la experiencia en el trading me alejo de los mercados por algunos años, aunque lo seguía estudiando.
Hice un sitio de e-commerce donde vendía productos para ciclismo, hice y vendí un ebook llamado “La lógica del éxito”, vendí casas, seguros, todo mientras seguía atrapado en todo lo que toca la luz, mi empleo.
Pero entonces, tome una decisión, una sola decisión.

Volver a emprender.

Te cuento en el eBook los pasos que realicé para tomar esa decisión.

Que lo disfrutes y ojalá te de las herramientas necesarias para que tú también lo hagas.
Y si ya lo leíste y quieres empezar, te recomiendo que sea por aquí:

Que tengas un buen día,

Víctor Eloir.